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Queremos volver a casa...

Autor: Sofía Barboza - Categoría: Oración - 6 min.

Quizá este título pueda confundirte, pues al contrario, lo que todos ansiamos en estos tiempos es poder volver a salir de casa, sin embargo, el principal problema que la sociedad experimenta es que ha olvidado que el mundo no es nuestro destino. Hemos venido a la tierra para dejar huella, a cumplir un propósito, a ser felices, pero todos tenemos un boleto de vuelta a casa, donde nuestro Padre espera con los brazos abiertos a cada uno de sus hijos, y de la misma manera nosotros, como decía San Agustín en sus confesiones: "nos hiciste Señor para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti." Hoy hermano, vengo a recordarte que fuiste creado por Dios para algo enorme, que trasciende más allá de lo que hagamos o dejemos de hacer: la vida eterna

Hace unos días sentía impotencia por todo lo que está pasando. Veía como cada vez hay más personas sufriendo, pasando necesidad, muriendo solas, cómo el personal en algunos lugares ya no se da abasto, y me repetía a mi misma como era posible que yo estuviera aquí, encerrada, mientras haya afuera el mundo está luchando... pero providencialmente comencé a leer el libro de Cinco panes y dos pases, del cardenal Van Thuan, quien fue arrestado por el régimen comunista  en 1975, y obligado a permanecer en una celda. Después de haber sido un sacerdote y obispo muy activo tuvo que vivir 13 años en una cárcel, y 9 de estos años en aislamiento, escuchando las campanas de la catedral donde celebraba la Eucaristía, y sufriendo por querer regresar a evangelizar. Definitivamente la situación que el Cardenal experimentaba no se compara con lo que está sucediendo ahora, pero su inquietud es la misma que muchos Cristianos experimentan en estos tiempos, y la respuesta que Dios le dió, también aplica para nosotros hoy: 

"Una noche, desde el fondo de mi corazón oí una voz que me sugería: ¿Porque te atormentas así? Tienes que distinguir entre Dios y las obras de Dios."

Y es verdad. Todo cuanto hemos hecho: misionar, ir a juntas, a misa, a nuestra escuela o trabajo... todo eso, son obras De Dios. Le damos gloria día a día al cumplir con lo que nos llama. Sin embargo, no son Dios, pues todas estas acciones sin Él quedarían vacías. Nosotros hemos decidido seguir a Cristo, y si ahora nos pide dejarlas confiemos en Él y utilicemos esta oportunidad que nos da para crecer espiritualmente, retomar fuerzas, y purificar nuestras intenciones al actuar.
En estos tiempos, Jesús ha llamado almas concretas para estar ahí fuera, sanando fisicamente a los enfermos, llevando comida a los más necesitados, dando asilo a los que no tienen un hogar. Esas personas son los brazos, las piernas de la Iglesia. Que cada uno discierna qué es lo que Dios le está pidiendo en este momento. Y no olvidemos que, como decía Santa Teresita de Lisieux:

"La Iglesia tiene un cuerpo compuesto de diversos miembros, y no le falta el más necesario, el más noble de todos. La Iglesia tiene un corazón y está ardiendo de amor. Sólo el amor hace obrar a los miembros de la Iglesia. Que si el amor llegara a extinguirse, los apóstoles no anunciarían ya el Evangelio, los mártires se negarían a derramar su sangre. El amor encierra todas las vocaciones, el amor lo es todo, abarca todos los tiempos y todos los lugares... en una palabra, es eterno."

¿Cómo ser un "buen corazón? 
Aunque es verdad que físicamente debemos permanecer en casa, eso no es impedimento, pues a Jesús le basta una intención pura, una suplica sincera, para derramar abundantes gracias en cada uno de nosotros, y hasta el detalle más chiquito puede hacer la diferencia en el alma de los demás y la nuestra; ya sea estableciendo intenciones para cada momento del día (por ejemplo en la oración de la mañana por los médicos y enfermos, en la tarde por las autoridades, etc.), ofreciendo hasta las acciones mas pequeñas* (lavar los trastes, sacar la basura, hacer una tarea), procurando vivir misa diaria, repetir una jaculatoria a lo largo del día, etc.  pues esta es precisamente nuestra misión ahora, ser ese corazón que da energía y mueve a la Iglesia con el amor que brota de la oración. 


Seguramente te preguntarás el por qué te digo todo esto... para recordarte y recordarme a mí misma que aunque los apostolados, la dinámica de todos los días, han parado para muchos de nosotros, seguimos avanzando en este camino de vuelta a casa, todos juntos, como Iglesia. Simplemente ahora caminamos como el corazón, orando, ofreciendo, "bombeando" ese amor de Dios a los demás miembros que están en constante actividad. El mundo nos necesita, hermanos. No es tiempo de quejas, de desánimos, y eso también me lo digo a mi misma. Es tiempo de esperanza, de dar testimonio al mundo entero, de compartir esa fé que nos anima a confiar en que a pesar de todos los sufrimientos, las adversidades, y pruebas que se nos puedan presentar en esta vida, volveremos a casa, pues Cristo nos ha dejado una promesa:

 "No se turbe su corazón; crean en Dios, crean también en Mí, en la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, se lo hubiera dicho;
 porque voy a preparar un lugar para ustedes. Y si me voy y les preparo un lugar, vendré otra vez y los tomaré a donde Yo voy; 
para que donde Yo esté, allí estén ustedes también."

Animo! Dios es el más interesado en que seamos Santos, El confía en ti. Ahh.. y si quieres el camino más corto y más fácil para volver a casa, sólo lo encuentras de la mano de María.  

*(A veces resulta difícil ser completamente conscientes de lo que hacemos, y ofrecer nuestras acciones en cada momento, es por eso que te dejo un link con un ofrecimiento de obras diario, desde el corazón de Jesús, así ofreces todo tu día  aunque en el ratito no lo recuerdes:)   https://mercaba.org/DEVOTIO/ofrecimiento_de_obras.htm )



Publicado: 29/04/2020


Acerca del Autor

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Sofía Barboza

Todo a María para Jesús como estilo de vida.
Formadora de misiones con Diec en el corazón.


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